La gastronomía es una de las bellas artes. Así lo considera el artista integral Eugenio Zanetti, y para demostrarlo puso en danza un rico plato mediterráneo.
Nacido en la provincia de Córdoba, Eugenio Zanetti, artista plástico, regisseur y escenógrafo, está siempre yendo y viniendo desde su residencia en Los Angeles a la Argentina. Y después de vivir satisfacciones varias -entre ellas la obtención del Oscar por su labor como director de arte en la película Restauración- y haber ambientado Medea, el film de Passolini protagonizado por María Callas, sigue bullendo de nuevos proyectos. Después de la puesta en escena de la pieza Educando a Rita, que protagonizan en el teatro Picadilly Víctor Laplace y Catherine Fullop, decidió tomarse unos días para visitar a su madre en la provincia mediterránea y compartir algún momento de relax con sus amigos porteños, ente ellos Deni De Biaggi, restaurateur del ya clásico Filó. Es allí donde lo sorprende el Ollas y lo convoca a estrenar algo en la cocina. Eugenio acepta de inmediato. "Ninguna propuesta me gusta más. Soy un loco de la gastronomía, me encantan las especias y las comidas muy variadas. Es que tengo una mezcla de razas, por mis venas corre sangre italiana y judía. Mi madre, Rebeca Kahn, prepara ricos platos de comida rusa y ucraniana y a mi papá le gustaban tanto las comidas centroeuropeas como las del norte de Italia. Soy un poco una mezcla de todo eso."
Además de saborearlas, ¿es también capaz de prepararlas?
Claro, suelo calificar a la gastronomía como una de las bellas artes. A mi casa de Los Angeles suelen venir a comer Jodie Foster, Meg Ryan y Faye Dunaway, grandes amigas mías, a todas les encanta la comida casera. A veces preparo un risotto especiado con jengibre y lemon grass, me lo elogian bastante.
Esperamos que no sea por compromiso. ¿Qué más cocina?
Me dejo llevar por la inspiración del momento, en mi jardín tengo varias hierbas y las voy utilizando según la comida: menta y romero para el cordero, tomillo para aves y pescados.
Un maestro, usted. ¿Sale mucho a comer afuera?
A menudo, eso abre mucho el espectro. Me gusta la cocina thai; además, suelo comer platos japoneses dos veces por semana. Y no se olviden de mis ancestros meridionales, tanto en Italia como en Argentina deliro por la comida italiana.
A la prueba nos remitimos. ¿Qué va a cocinar hoy?
Con mi amigo Deni vamos a hacer un clásico veneciano: fondos de alcauciles con huevo asado al horno.
Lo que llevan
alcauciles. 2
huevo grande. 1
ajo. 2 DIENTES
aceite de oliva. l/2 TAZA
perejil picado. 2 CUCHARADAS
jugo de medio limón
sal y pimienta. A GUSTO.
Deni se había ocupado de limpiar los alcauciles retirando las hojas duras. Después los abrió al medio y eliminó la pelusa del interior. Los colocó en una fuente con agua y el jugo de limón. Eugenio tomó la posta. En una cacerola calentó el aceite, doró los ajos, agregó los alcauciles y salteó 2 minutos. Salpimentó, sumó el caldo y cocinó 10 minutos más. Al final, tapó la olla y llevó al horno otros 10 minutos. Antes de terminar la cocción agregó el huevo (con un hervido rápido para que tomara consistencia) cortado por la mitad. Apagó el horno, dejó reposar 2 minutos y espolvoreó con perejil. Hubo una pequeña controversia acerca del vino adecuado, pero el blend cuatro varietales ganó por unanimidad.