Todo se pega menos la hermosura, por suerte. Pero mucho más cuando lo que trasciende es la precariedad generalizada. Mientras la huelga de guionistas de Hollywood está dejando con el trasero al aire a los principales peces gordos de la tele y el cine, en otros puntos del planeta se comienzan a repetir acciones similares.
Esta semana, los doce guionistas de Leonart, el programa infantil de manualidades de La 2, han desertado y roto su vínculo laboral con TVE. Así, todos a una y sin anestesia. Nosotros nunca hubiéramos imaginado que la elaboración del guión de un programa de estas características precisara el trabajo de tanta gente. Y seguramente este sea el problema más -y a la vez menos-evidente. La gente, de fuera y dentro de la tele, pasa de los guionistas como de Pedro Ruiz.
Así, el tierno buenrollismo del programa de Ivan Labanda, Maika Mitanga y Jordi Soriano corre el peligro de terminar más áspero que el cutis de Cuca García de Vinuesa. Esta decisión fue tomada por la totalidad de los guionistas después de que la editora de guiones, Anaïs Schaaff, dimitiera al sufrir en su propio sueldo y capacidad de decisión, los recortes que pretendían destinar a su equipo.
Por ello enviaron una carta al director del formato, José Juan Ruiz, en la que destacaron la percepción de "un incremento en el trabajo sin contraprestaciones económicas y la negativa a subir el IPC y a un porcentaje de los derechos de los DVD editados con nuestro trabajo". Los guionistas también aseguran que su decisión responde a "un sentimiento de adhesión por el maltrato económico y por ver vulnerada su dignidad como profesional".
Realmente no hacéis mal en preguntaros a qué viene tanta preocupación por estos guionistas. Debemos confesarnos nuestra indiscutible solidaridad y simpatía hacia este programa. Con sólo un año de vida ha enseñado a muchas y muchos prepúberes lecciones tan importantes como que un ordenador se puede llamar Sofía Q, que un chico y una chica pueden ser amigos sin tener la presión de meterse mano, que las pintas sólo te hacen original si en realidad lo eres o que la basura reconvertida en decoración sigue sin servir para nada, pero hace muy bonito.
Enviamos mucho ánimo a estos profesionales, quienes esperemos vean mejoradas sus condiciones laborales de aquí en adelante. Recordad que sin esas personas en especial, el programa sería completamente diferente. Y podría parecerse, por poner un ejemplo que provoque tembleque, al que presentaba Sofía Mazagatos o Teresa Rabal.