La embajada de Estados Unidos amplía sus canales para brindar información y busca mejorar la percepción respecto del trámite.
"Es mejor que ir al dentista", asegura con una sonrisa Jennifer W. Noronha, cónsul general de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, en relación con el trámite para solicitar la visa para ingresar en ese país. Su oficina está junto a los boxes utilizados para las entrevistas, del otro lado de la sala de espera, en un espacio amplio donde funcionarios norteamericanos comparten el trabajo con empleados argentinos, entre fotos familiares, adornos, mates, información sobre ergonomía y unas cincuenta computadoras. Además de pilas de pasaportes que esperan por la calcomanía con foto que permitirá el ingreso a Estados Unidos.
"Existe un mito que dice que es difícil conseguir la visa y que tratamos mal a la gente; nada de eso es verdad", asegura Noronha con los números en la mano: el 95% de los pedidos de visa es aprobado. "Y tenemos encuestas que dicen que el 94% de la gente que realiza el trámite opina que los atendemos bien o muy bien. Sí existe un reclamo cuando llueve y hay fila en la puerta de la embajada, porque la gente se moja mientras espera para ingresar. Pero hemos conseguido fondos del gobierno para construir un techo y solucionarlo", agrega.
-Desde la embajada están haciendo difusión para mejorar esa percepción. ¿Por qué?
-Queremos demostrar que es fácil obtener la visa. Sólo hay que perder dos o tres horas de un día para sacar una visa que tal vez dure 10 años. Queremos que se sepa que nosotros no las estamos negando. Entendemos que los argentinos aman a su país y desean volver. Quieren conocer Estados Unidos, pero no quedarse. Nosotros les decimos: por favor, visiten nuestro país.
-¿De qué manera trabajan en la comunicación?
-Nuestros funcionarios hablan con universidades y escuelas para explicar que es fácil visitar Estados Unidos. Tenemos un vicecónsul que explica en forma personal cómo se realizan los trámites y en nuestro website contamos ahora con un espacio para responder todas las preguntas, entre otros canales.
-¿Cómo logran acercarse a los ciudadanos para que pidan la visa sin temor a ser rechazados?
-Hemos visto que mucha gente tiene ese miedo, incluso le pagan a un gestor mucho dinero para que los ayude, cuando realmente no es necesario. Pueden llamar a nuestro call center, pagar su pin, llenar el formulario y venir a la entrevista. Algunas personas piensan que nunca la van a obtener y llaman a los gestores para que les digan qué tienen que decir. Pero hay suficiente información en la página Web y pueden acudir a los centros binacionales para obtener más ayuda (N. de la R.: ver recuadro).
-¿Cuáles son los criterios para negar una visa?
-Las preguntas son qué hace, de qué trabaja, si tiene una propiedad, si estudia... Nuestra ley dice que la persona tiene que demostrar que tiene lazos con su país que van a forzarlo a regresar. Ese es el punto. Si usted no tiene un lazo con su país, está sin trabajo hace cinco años y no hay nada que lo fuerce a volver, como la escuela o la universidad, si es libre como un pájaro que puede caer y vivir en Estados Unidos, seguramente no obtendrá la visa. Pero cada persona puede demostrar durante la entrevista que tiene su vida en la Argentina; en ese momento se toman las decisiones.
El vicecónsul Jonathan J. Nellis agrega: "No hay información escondida, no hay trampa. Todo lo que estamos haciendo está a la vista. Hay personas que califican y una mínima cantidad que no, pero no porque haya alguna información oculta".
"También hay casos humanitarios -continúa Noronha-, como el de una persona que está en una situación difícil, que no tiene tal vez un lazo visible con su país, pero debe viajar porque su hijo está enfermo, por ejemplo. Entendemos que la razón tiene sentido; hay casos que se justifican."
Más viajeros a EE.UU.
La cónsul general cuenta que la demanda de visas este año es un 10% mayor que en 2008 y que, según estiman, viajarán durante 2009 unos 400.000 argentinos a su país, 100.000 más que en 2008.
-En su opinión, ¿a qué se debe ese crecimiento?
Jennifer W. Noronha: -Estamos buscando en cada rincón para que viajen más personas. Los argentinos gustan de ir a Estados Unidos y los precios son baratos, hay paquetes para lugares como Disney que son más económicos que los otros destinos. Estamos trabajando mucho con las quinceañeras, por ejemplo, que van en conjunto en lugar de hacer su fiesta.
-Hubo reclamos de organizaciones norteamericanas, incluso del alcalde de Nueva York, para mejorar el trato en Migraciones a los turistas extranjeros, hasta tal punto que en los últimos tiempos se notaron las mejoras. ¿Hay nuevas acciones al respecto?
-Después de 2001, el gobierno debió implementar reglas duras. Pero con el tiempo se vio que se pueden implementar esas medidas de seguridad con un mejor servicio al cliente. Los nuevos sistemas de control con huellas digitales y fotos permiten tener confianza y un acceso mucho más rápido. A su vez se lanzó en los aeropuertos un programa para mejorar la recepción, presentado como Model Ports ( www.cbp.gov ), que orienta y garantiza la bienvenida. También se armó un programa para quienes siempre se encuentran con trabas al ingresar, para que puedan mandar un e-mail con la información y estudien el caso, con el fin que se solucione.
-Hace unos meses había circulado la versión de que la Argentina podría ingresar nuevamente en el programa de exención de visa, pero luego se descartó. ¿Es posible que eso suceda en el corto o mediano plano?
-Es un tema complicado. Hasta mediados de este año, el gobierno de Estados Unidos dispuso un período ventana que permitía que países con una tasa de rechazos menor del 10% pudieran entrar en ese programa, siempre que cumplieran con una serie de requisitos vinculados con un pasaporte más seguro y un sistema para compartir información. La Argentina tenía bien la tasa de negación, pero no cumplía con esos requisitos. Ahora la base es del 3%, porcentaje al que la Argentina no llega.
No sé cómo será a futuro. Nosotros estamos listos y con buena voluntad para trabajar junto con la Argentina sobre esas medidas necesarias.