Se inauguró Delta Eco Spa, complejo de suites y bungalows para alejarse de todo, sobre el kilómetro 6 del río Carapachay.
La lancha colectiva El Jilguero traslada su parsimonia por el río Tigre. Se suceden los clubes de remo, el Museo de Arte Tigre y algunos restaurantes, ya sobre el río Luján y más tarde el Carapachay, con sus meandros. A su lado pasan las lanchas taxi, la lancha almacén, los junqueros en sus precarias balsas, los barcos de transporte, los veleros... Todo un mundo de naturaleza, río marrón y vida regida por las mareas, una realidad distinta e irrepetible a sólo 40 minutos de Buenos Aires.
El laberinto de ríos, islas y arroyos que conforma el delta del Paraná presenta pocas opciones de alta calidad para disfrutar rodeado de servicio, confort y estándares que se correspondan con el nivel hotelero internacional cerca del puerto de Tigre.
El Delta Eco Spa está en la búsqueda de este tipo de parámetros, a sólo media hora de navegación sobre el km 6 del río Carapachay, entre los ríos Luján y Paraná de las Palmas. Como su apertura es reciente falta terminar algunos detalles, pero no hay camino que no se inicie con el primer paso.
Y ya pasaron seis años desde que Raúl Feldman vio el terreno con un gran frente sobre el río cuando tranquilo navegaba el río Carapachay como cualquier domingo a bordo de su viejo barco reciclado. Decidió comprarlo y desde entonces se dedicó a su rellenado -"¡esto era un pantano!", aclara orgulloso-, para seguir más tarde con la obra, la construcción de canales, el traslado de materiales, los arquitectos y un largo etcétera.
Finalmente abrió al público la semana última este complejo de 19 habitaciones estándar y 4 suites, 23 bungalows o cabañas monoambientes, un spa de 500 metros cuadrados especializado en la pérdida de peso y un salón de eventos con deck sobre el agua más dos piscinas exteriores. Las construcciones mantienen la arquitectura isleña tradicional y cuentan con la tecnología apropiada en pos de lograr también el cuidado del medio ambiente. Están unidas por corredores de madera tanto por la posible crecida del agua como por la belleza y comodidad de las caminatas.
El emprendimiento ocupa 9 de 23 hectáreas del terreno dividido por un canal: el resto será un poblado isleño de 10 hectáreas donde habrá un complejo habitacional de 40 viviendas con características edilicias originales del Delta.
Hasta pan casero
El restaurante de orientación gourmet está a cargo del cocinero Marcelo Guidobono, de 36 años y con experiencia en las cocinas del Caesar Park. Cuenta que desde el pan y las medialunas hasta la comida para el spa serán elaborados en la cocina en el día, sin aditivos. Algunos de los platos de la carta serán los langostinos marinados con ratatouille y salsa Toscana; el arrolladito de pollo con croquetas de panceta y flan de puerros; el bife de chorizo con papas rústicas y chimichurri, y la tarta Tatin de manzanas.
Los domingos habrá asado de leña con buffet frío de ensaladas, entre otras preparaciones. "Actualmente son 20 las habitaciones y 15 los bungalows habilitados al turismo, más el spa, las instalaciones y el mencionado restaurante", informa Marcelo Israel, a cargo del área comercial.
La algarabía de las flores y los pájaros que explotan de primavera y la naturaleza fueron lo que tentaron a la gaúcha Neuza Rhigi a dejar su tranquila vida de entrenadora personal y masajista de Belgrano R para embarcarse en la titánica tarea de dirigir un spa... en el Delta.
El spa posee 12 gabinetes para tratamientos y masajes, equipos de hidroterapia, sauna húmedo y seco, ducha finlandesa, peluquería, restaurante, gimnasio y piscina climatizada. Chocolaterapia, vinoterapia, masaje linfático, reiki, gimnasia tradicional y yoga son algunas de las terapias que implementarán.
La aparatología del spa es de última generación, ideal para reducir peso. El enfoque principal del Delta Eco Spa es la reducción de peso y el estrés en tratamientos de una semana, que incluyen control médico, nutricionista y un completo equipo de profesionales.
"El Delta es un remanso que falta explotar turística y urbanísticamente, a sólo 40 minutos de Buenos Aires. Al menos la conducción actual comenzó con el dragado de los ríos -no se hacía hace 32 años-, los barcos sanitarios y veterinarios, algunas inversiones", dice un distendido Raúl Feldman.
Hubo un tiempo en que el Delta era un centro productivo importante y balneario de las familias pudientes. Era la época del Gran Hotel Tigre, hoy convertido en museo; cuando las parejas pasaban su luna de miel en el río marrón de la hermosa novela Sudeste, de Haroldo Conti. Hoy, el Delta vuelve a recibir inversiones que auguran un mayor desarrollo turístico ligado a la sustentabilidad.