Aunque en Argentina aun no se conozca a ninguno, hay que decir que hay dos Faletes. Y los dos son muy, muy famosos en España, su país de origen. O al menos, en la percepción pública española, hay dos Faletes. Está el Falete menor, el carne de programas del corazón, esas tertulias aburridísimas de la televisión ibérica, tan poco interesantes que dejan al Intrusos de Rial y a Los Profesionales de Canosa como para el canal Encuentro. Ese Falete es un gordito omnipresente que va al frente, dice cosas como: "Yo no he salido del armario porque nunca entré. Una vez quise entrar y había tanta gente que no pude. El mundo está lleno de mariquitas". Un Falete que consiguió la feliz coincidencia de que, al momento de lanzar uno de sus discos, su novio con quien pensaba casarse fuera secuestrado.
Al poco tiempo se supo que no había sido secuestro ni autosecuestro ni nada. Simplemente el muchacho se había ido de copas con sus amigotes y como temía los celos ?tremendos? de Falete, no tuvo mejor idea que inventar que había sido secuestrado. Así, en la conferencia de prensa que la compañía discográfica hizo para presentar el disco, Falete apenas se sacó los anteojos negros de la mortificación y el llanto por la mentira del noviete fabulador. Y ahí estaban las cámaras para mostrar tanto al mentiroso como al engañado, con una saga que mantuvo en vilo a España con la intensidad que aquí puede tener el dúo Alfano-Alé, o el trío Alfano-Alé-Escudero o el cuarteto Alfano-Alé-Escudero-Rodrigo.
En fin, que las habas mediáticas vienen medio pasadas en todo el mundo, eso está claro.
Pero por suerte hay otro Falete. Uno que también sale de la televisión, pero la trasciende, la eleva y la convierte en...arte, cosa rara en estos tiempos. Es que la carrera artística de Falete tiene mucho que ver con la pantalla. Fue en el programa Ratones Colorados del ínclito Jesús Quintero en donde cantó el Falete por primera vez. Bastó una canción para que Quintero sentenciase: "Falete siente como un artista, sueña como un artista, ama como un artista, sufre como un artista. Vive por el arte y para el arte. En él no hay fronteras entre el arte y la vida, son la misma cosa. Falete impresiona. Impresiona al público que siente que está ante alguien grande de verdad, único, distinto, auténtico, y que le tiran flores y hasta joyas cuando interpreta esos clásicos que en su poderosa y caliente voz suenan nuevos. Impresiona a los críticos que tienen que rendirse a su quejío flamenco y universal".
Quizás esa relación entre arte y vida sea lo que hace aparecer ante la percepción pública de que se trata de dos, el mediático y el cantante, cuando en realidad es uno solo, pero con un arte tan poderoso que destroza cualquier lógica de programa de chimentos. Porque el material de esos programas, la esencia mediática, no suele tener un correlato con el talento. Pensemos en Argentina y en los nombres dados y en los otros que aparecen cada tarde: ¿qué tiene de artístico una botinera? Quizás Fernando Peña podría haberse acercado al talante de Falete. Tanto arte que terminaba explotando en los sitios más impensados. Será entonces que hay un único Falete, enorme artista que llega a la Argentina como el secreto menos guardado del nuevo cante español.
Ahora, a poco de presentarse por primera vez entre nosotros ?el 22 de octubre en el Gran Rex? dice desde España que por esto de llegar a un lugar que no conoce y en el que apenas lo intuyen siente "pues una sensación muy bonita, porque a mí si hay algo que me gusta es conquistar. Con mi voz, con mi garganta, con mi forma de ser. Me gusta contarle a la gente de mi forma de ser. Me gusta mucho eso de volver a empezar, no me da pereza, no me importaría empezar diez, cien veces. En los países en los que he estado, como México o Japón, no se me han resistido, nunca he tenido un 'no' por ser como tú eres. Y no es una estrategia, me muestro siempre tal y como soy, siempre desde el respeto. Algo que no se puede perder, ni el respeto ni la humildad. Si hay algo que me define es que siempre piso firme y tengo mucha seguridad. Eso el público lo capta desde el primer momento, cuando vas con la verdad y sintiendo, el público lo entiende y lo valora". Y entonces uno aprovecha que el Falete respira y lo toma como un punto e intenta meter otra pregunta. Porque el Falete, este, el único que existe pese a la percepción, es alguien a quien, queda claro, le encanta expresarse.
Pero...¿quién es Falete?
El barrio es el Polígono de San Pablo, en Sevilla, una barriada con fama de dura y con la mayor cantidad de flamenco por metro cuadrado del mundo, en donde las familias se juntan
para reverenciar a los grandes como Camarón de la Isla y para destilar música y cante y baile sin parar, 24 horas diarias. Allí, en 1978 nació Rafael Ojeda Rojas y el destino estaba escrito: su padre, Falín, era integrante del grupo Cantores de Hispalin que revolucionó el canto flamenco y la copla al incorporar nuevos sonidos al tradicional sonido folklórico. Se quedaba dormido el pequeño Rafa sobre las rodillas de su padre, mientras los Cantores de Hispalin ensayaban una y otra vez, en la sala familiar.
?¿Cómo fue tu infancia en el mítico Polígono?
?¡Ay!¡Te contaría mi vida, mi cielo! ?exagera Falete por teléfono, pero la exageración parece ser su color preferido? Fue una infancia súper feliz donde nací y crecí. Mi abuela vivía en un bloque, nosotros en una casa, enfrente una tía, en el otro, otro tío y en otro, otro tío con mi primo. Estaba rodeado de familia con una infancia muy bonita. Nunca sentí rechazo de ningún tipo ?le interesa contar especialmente que nunca sintió rechazo de ningún tipo, que sus gestos amanerados, que su original manera de vestir llegando casi al travestismo, no le produjo ningún problema? y lo he pasado muy bien.
?¿Muchos amores entre los amigos del Polígono?
?Es que yo era el más pasional de todos. No he dejado títere con cabeza. Yo puse siempre mucho corazón en las cosas. Y mi corazón no es de fierro, es de carne. Cuando vives de verdad sabes que puedes amar y puedes odiar y aparecen los magníficos primeros amores de la adolescencia
?¿Muchos?
?¡Muchísimos! ?dice y ríe, y aclara? Después debo decir que tuve una familia ejemplar, unos padres que me apoyaron siempre, un padre artista que me decía por dónde ir y me decía: "Falete, siempre el respeto, porque para llegar a ser grande hay que ser sincero e ir con la verdad".
El consejo parece haber dado buenos resultados. Le bastaron unas pocas presentaciones en el programa de Jesús Quintero para convertirse en pasión nacional ?aun no había aparecido el otro Falete, el que es analizado, vituperado y temido en los programas de chismes? y antes de lanzar su primer disco ya ponía el cartel de "no hay más localidades" en cada ciudad en la que se cantó. Con esos antecedentes, no era extraño que Amar duele, en el 2004, el primer disco, se convirtiese casi instantáneamente en disco de oro. En las circunstancias actuales de las compañías discográficas, era bastante claro que lo que estaba haciendo Falete era inusual: muy bueno, muy popular, muy vendible, muy televisivo, muy vanguardista en su imagen travesti pero al mismo tiempo respetuoso de la línea folklórica de las cantantes de coplas, tributarias de nombres que desde Argentina no se entienden en su exacta dimensión como Rocío Jurado o Isabel Pantoja. Es que aquí, vaciado de su contenido folklórico, esas cantantes exóticas, pasionales y exageradas son primas hermanas del kitsch más tambaleante y poco y nada dicen de las zonas que la comunican con los cantos gitanos y la pasión flamenca.
El segundo disco, dos años después, Puta mentira, repitió el suceso del primero y también llegó al oro. En Las coplas que nos han matado, del 2007, Falete profundiza su contacto con estas cantantes ?íconos mayores de los gays ibéricos, presentes en todos los shows de travestis de la península? y finalmente llegó ¿Quién te crees tú?, el disco que lo trae a la Argentina, lugar del que, por supuesto, tiene algo para decir: "Tengo mucha relación con Argentina, porque una hermana de mi abuela se fue hace muchísimos años allí. Una señora que murió hace años, estuvo toda la vida en Argentina, con sus hijos y sus nietos y se han criado allí y siempre hemos mantenido el contacto. A título personal dije siempre que si alguna vez fuese conocido en otro lugar fuera de mi país, quería que fuera Argentina, no sé por qué, siempre me llamó la atención. Pero bueno, el primer lugar al que fui fue México y ahora por la gracia de Dios puedo volver a América y conocer Argentina".
?Tenés mucha presencia en los programas de escándalos, ¿cómo manejás eso?
?Ay, es que son muy pesados, porque parece que en España solo hay dos artistas, Isabel Pantoja y Falete. ¡Las dos únicas ovejas negras somos nosotras! Lo llevo... sinceramente no me afecta en absoluto, que hablen, que digan, que deshagan. La verdad prevalece y...mira, aquí hay un dicho que dice "se pilla antes a un embustero que a un cojo", por lo que los mentirosos se terminaron.
?¿Y sos una oveja negra?
?¿Yo? ¡En absoluto! Soy una oveja tan blanca, que si te acercas a mí me ves el corazón. He colaborado en algunos programas de televisión para hablar de cosas que creo importantes, como la eutanasia o la homofobia, temas que merecen la pena y que faltan en televisión. Pero la televisión está tan rodeada de mierda que cuando enciendes el mando a distancia ya empieza a apestar. Solo interesa con quien te acuestas, con quien vives o no. Y tú estás en todo tu derecho de contarlo si quieres, pero no hay otro tipo de programas. Igual, ahora mi corazón está libre.
?No pensaba preguntarte, pero sacás el tema, estuviste a punto de casarte ¿cómo estás ahora?
?Mi vida sentimental se llama ahora mismo música, esa es mi pareja. Tengo ganas de hacerme revolcones, eso de pensar en un hombre para toda la vida a mi lado, no, estoy en época de canitas al aire, o "a ese no pienso decirle que no". Quiero que sepan allí que me han dicho que los argentinos son extremadamente guapos, y yo tengo mucho peligro. Voy con muchísimas ganas de conoceros y de que me conozcáis.
La invitación está hecha. Falete viene a seducirnos.