Barrios alternativos, vistas fabulosas, sociedad liberal y ambiente multicultural... La ciudad californiana acaba de ser votada por los lectores de la revista Conde Nast como su favorita ¡por 17° año consecutivo! Aquí, algunas claves de su encanto.
La ciudad de las calles torcidas y empinadas, del movimiento beat, del gran terremoto, del crisol de culturas, de la corriente progresista e intelectual -entre tantas otras definiciones que jamás llegarían a abarcar toda su riqueza- fue elegida por la revista Conde Nast Traveler como la mejor ciudad de Estados Unidos para visitar, por 17» vez consecutiva. Aquí, diez buenas razones que justifican semejante reconocimiento.
1 Mission uno de los barrios más eclécticos, bohemios y animados de la ciudad. Su población está compuesta en una gran mayoría por latinos y sus calles desbordan de restaurantes, disquerías y tiendas de ropa (Levi´s, en 250 de Valencia Street, ofrece visitas guiadas gratuitas a su fábrica).
El barrio creció en torno del edificio más antiguo de San Francisco: la Misión Dolores, construida en 1776 como parte de una red de misiones españolas. De ser el hogar de inmigrantes de clase obrera, hoy se ha convertido en el centro de la escena literaria, con más escritores que cualquier barrio de la ciudad y más librerías independientes que ningún otro lugar del mundo. Tampoco faltan los murales: hay más de 200, muchos alusivos a conflictos políticos centroamericanos.
2 Chinatown , otro barrio étnico que es mucho más que una curiosidad, sobre todo si se tiene en cuenta que es el de mayor concentración de chinos fuera del país asiático. Su historia se remonta a los tiempos de la Fiebre del Oro, cuando miles de chinos se aventuraron a estas costas en busca de riquezas. La celebración del Año Nuevo chino, a fines de enero o principios de febrero, es una verdadera fiesta de colores, desfiles y fuegos artificiales.
3 Alcatraz , famosísima prisión que funcionó entre 1933 y 1963, continúa alimentando leyendas, inspirando películas y atrayendo a millones de visitantes por año. Personajes tan famosos como Al Capone, Ametralladora Kelly o Robert Stroud estuvieron encerrados en The Rock, como se conoce al presidio.
Prisión inexpugnable, se dice que ninguno de los 14 intentos de fuga fue exitoso, principalmente debido a que las heladas aguas que rodean a esta isla 1) están infestadas de tiburones y 2) sus corrientes son sumamente traicioneras. Un dato menos conocido es que la isla de Alcatraz cuenta con el faro más antiguo de la Costa Oeste de Estados Unidos (todavía está en funcionamiento).
4 El Fisherman´s Wharf , a lo largo de la Costa Norte, es el lugar para darse una buena panzada de mariscos y pescados (los platos imperdibles son el cangrejo Dungeness y la sopa de almejas servida en pan fermentado).
Quienes vayan temprano en la mañana podrán ver a los pescadores en plena acción, seleccionando la mercadería recién salida del mar.
El paseo de Fisherman´s Wharf también incluye centros comerciales, museos -entre ellos, el de Ripley, Believe it or Not!-, una ruidosa colonia de leones marinos, espectáculos al aire libre, salidas de ferry o kayaks en alquiler. Y un bonus track de lujo: un acuario subterráneo que ofrece la posibilidad de caminar por debajo de la bahía de San Francisco, en un túnel de acrílico transparente de más de 90 metros de largo.
5 Haight-Ashbury , alrededor de la intersección de las calles Haight y Ashbury, fue el epicentro de la contracultura de los años 60, cuna del movimiento hippie del Flower Power, de la psicodelia y del Summer of Love. Aquel barrio de fachadas multicolores que vio nacer a bandas como las de Grateful Dead o Janis Joplin aún mantiene esa identidad despreocupada y cierto aire de rebeldía -sobre todo en sus locales de tatuajes, bares de noches intensas y mucha tienda retro- , aunque hoy es ante todo un distrito aburguesado, de casas victorianas y parques salpicados por lagos.
6 El puente Golden Gate , qué duda cabe, es el símbolo indiscutible de San Francisco. Esta maravilla de la ingeniería, construida en 1937, pende sobre las aguas del océano Pacífico a lo largo de tres kilómetros y puede verse casi desde cualquier punto de la ciudad, aunque a menudo esté envuelto por la niebla.
Sin embargo, no es el único puente que cruza la bahía de San Francisco. De hecho, el puente más largo es el conocido como Oakland Bay Bridge, que une San Francisco con la localidad de Oakland.
7 El viejo tranvía , de nada menos que 130 años, es una de las atracciones más populares y entrañables de la ciudad. Esta pieza de museo continúa funcionando gracias a sus habitantes, que se negaron a que se la retirara de circulación. Desde que el primer tranvía de la ciudad fue probado en 1873, los carritos alimentados por electricidad son parte indiscutible de la imagen de Frisco . Incluso Tonny Bennett les reservó una estrofa en su célebre canción I L eft my Heart in San Francisco ( Dejé mi corazón en San Fancisco ), cuando menciona little cable cars climb halfway to the stars (pequeños coches a cable llegan a mitad de camino a las estrellas).
8 Castro es el núcleo gay por excelencia de una ciudad que, a su vez, es conocida por ser la orgullosa capital mundial de la comunidad homosexual.
De hecho fue en este barrio donde se gestó el movimiento de liberación homosexual en los años 70 (y que la película Milk reproduce con puntillosa fidelidad). Su centro -en el cruce de Castro y la calle 18- fue bautizado como las cuatro esquinas más gay de la Tierra. Está saturada de negocios, cafés y bares donde flamea la bandera del arco iris.
Más allá de los géneros, Castro conserva la atmósfera bohemia de siempre, la mejor movida nocturna y un teatro como The Castro, con una impresionante decoración art déco y sede de festivales de cine durante todo el año.
9 El Exploratorium fue uno de los primeros museos interactivos del mundo, fundado en 1969 por el físico Frank Oppenheimer (hermano de uno de los creadores de la bomba atómica).
Con más de 600 exposiciones ofrece una manera divertida y poco convencional de acercarse a la ciencia y la percepción humana, invitando cada año a artistas para que trabajen dentro del museo. Entre las atracciones más populares está el Domo Táctil, donde los visitantes se pasean por un laberinto gigante haciendo uso del sentido del tacto como única orientación.
10 Cerca. En un estado tan vasto y diverso, recorrer distancias cortas, más que un capricho, es una necesidad. Y San Francisco es una excelente base para visitar algunos de los puntos más destacados de California. Así, por ejemplo, los valles de Sonoma y de Napa están a sólo 80 kilómetros hacia el Norte. La reconocida región de viñedos permite recorrer las bodegas en forma gratuita, degustar vinos y aprender sobre su fabricación.
Por otro lado, el Parque Nacional Yosemite, cuyos 3000 kilómetros cuadrados concentran algunos de los paisajes naturales más bellos de Estados Unidos, está a 320 kilómetros de San Francisco. El parque está poblado de ríos, cascadas (como la cascada Yosemite, de 750 metros de caída), acantilados de granito, todo tipo de vida salvaje y bosques de sequoias inmensas (The Grizzly Giant, espécimen de 2700 años, tiene un tronco de nueve metros de diámetro y ramas que se elevan lo mismo que un edificio de 20 pisos).