GUADALAJARA. - "Si quieres artesanías tienes que ir a Tlaquepaque, yo compro todo para mi casa allá", asegura Liliana Aceves, guía de Guadalajara y adicta a las compras.
Los municipios de Tlaquepaque y Tonalá están muy cerca de Guadalajara, y son los paseos clásicos los fines de semana.
Tonalá, mucho más rústico, concentra negocios de cerámicas de todas formas y tamaños, entre puestos de tortillas al paso y menudos, comida clásica de los sábados. Los mercados callejeros, los tiangis, son los jueves y domingos, y aseguran que explotan las calles de gente.
Tlaquepaque, apenas separado por unos pocos kilómetros de Tonalá, es el centro artesanal más importante de México. Sobre la calle Independencia, la peatonal principal, se suceden galerías, tiendas de diseños y artesanías refinadas. Se destacan las creaciones en cerámica, de todo tipo y tamaño, pero también trabajos en marroquinería, metales, muebles, tallas en madera y papel maché.
El ambiente callejero contrasta con el nivel de las artesanías.
En una de las esquinas, próximas al mercado, se aglomeran vendedores ambulantes de pajaritos que andan con las jaulas a cuestas mostrando lo bien que cantan, puestos con cocos y vendedores de globos gigantes para chicos.
Mientras tanto, un par de músicos toca marimbas y guitarras, y pide una colaboración por el recital a cielo abierto.
Uno de los lugares que merece una visita es el Museo Regional de la Cerámica, que muestra las formas de trabajar el barro. Se destacan objetos en barro petatillo (toda la pieza rayada), barro bruñido (se les saca brillo con una piedra especial), barro bandera (con los colores patrios), barro canela (piezas en tono canela) y alta temperatura (doble cocción).
Otro de los imperdibles es El Parián, una de las cantinas más grandes de México. Es una suma de pequeños restaurantes que rodean un escenario donde a toda hora hay show de danzas típicas y de mariachis.