EL RUIDO DE LA VIDA
Por Ines Malinow- (Nueva Generación)- 255 páginas- ($30)
En El ruido de la vida , Inés Malinow ( Distancia fija , Entrada libre , Plan de dos ) narra las peripecias por las que debe pasar un grupo de jóvenes universitarios de clase media alta, en los años 40, cuando la figura del coronel Perón comenzaba a cambiar el curso de la política nacional. Así pinta las manifestaciones, las huelgas, la toma de las facultades que esos muchachos emprendieron. Pero también las escenas de amor, la imprevista comicidad, el delirio que también brotaban en esas mismas circunstancias.
Cada uno de los personajes se ve arrastrado por los impulsos que les dicta la fuerza de la sangre, la juventud imperiosa, con sus deseos, inquietudes e inconsecuencias. Pero, al mismo tiempo, esos seres se ven envueltos en una serie de acontecimientos despóticos que marcan el comienzo de una dictadura disfrazada de democracia.
El relato, contado en primera persona, expresa la visión aparentemente ligera, poética, teñida de humor, pero también de angustia e incertidumbre de una chica judía, con un espíritu tan libre como desprovisto de un interés religioso. Es interesante desde el punto de vista literario que la voz suene como la de una muchacha y, sin embargo, todo esté visto con el sabio desapego de la madurez, el de alguien, la autora, que contempla el eterno apasionamiento, la generosidad solidaria y, al mismo tiempo, el egoísmo de la juventud con una infinita comprensión y piedad.
Todo lo que ocurre en la novela, los amores, la violencia, la traición, los celos, ha sucedido desde el comienzo de los tiempos y volverá a suceder, simultáneamente igual y distinto. Ahora bien, lo diferente es que los años 40 tuvieron un carácter trágico y premonitorio. Malinow no deja de registrar con destreza narrativa cada uno de los males incipientes que habrían de alcanzar una dimensión casi apocalíptica en los años 70 y muestra que, en el fondo, aquellos años no fueron sino un ensayo general de algo que sería más grave. Como al pasar, también señala los errores políticos y humanos de esa juventud porteña que, a menudo, se olvidaba del resto del país.
Los muchachos creados por Malinow son arrastrados, como lo fueron aquellos de la realidad, por el ruido de la vida y de la historia. La bella descripción de las playas del Uruguay y del sucederse incesante de las olas en la arena, en la que abundan las páginas de la novela, nos recuerda que, como el mar, las generaciones se empujan, se reemplazan y se retiran bajo un cielo eternamente recomenzado.