Miles de personas se sumaron al homenaje que la Ciudad le hizo a esa colectividad.
Entre gaitas y castañuelas, mantones y peinetas, tortillas, bocadillos y el mejor jamón ibérico. Ayer por la tarde, una multitud participó de los festejos por el aniversario de la La Gran Verbena del día de la Constitución Española (y el Bicentenario) , el último encuentro del ciclo 2010 del programa Buenos Aires Celebra y, por qué no, el fin de año también). En definitiva, por las ganas de festejar. Y olé.
La cita era en el corazón de la Ciudad, sobre la avenida que muchos consideran “La Gran Vía” porteña . Desde el mediodía, las inmediaciones de Avenida de Mayo y Bolívar se tiñeron de la impronta de una de las comunidades más importantes en la historia del país.
Hubo música, colores y, por supuesto, también sabores .
A un lado y al otro se sucedían los gazebos en los que las diferentes casas y entidades que representan a las regiones de España presentaban sus delicias típicas . “Cocinaron las señoras, tanto en el club como en sus casas”, contaba Alfredo Diez, presidente del Club Montañés Casa de Cantabria mientras ofrecía tortilla y bocadillos de jamón crudo.
A Sebastián Erices Pumar le tocó doble responsabilidad: atender el puesto y luego bailar jotas y muñeiras con el ballet del Centro Arzuano Melidense. “Tenemos la clásica empanada gallega, bocadillos de cerdo, tarta de Santiago y también filloas, parecidas a los panqueques”, enumeraba.
Cerca estaba Edwin, un peruano que trabaja en la zona y aprovechó para tener un almuerzo diferente. “Tomo nota de los ingredientes para contarle a mi novia”, repetía mientras degustaba la Ensaimada de Mallorca que servía Adriana Planells, de la Casa Balear.
Con look informal, Mauricio Macri y su flamante esposa, Juliana Awada, también dieron una vuelta, acompañados por el Ministro de Cultura y Turismo Hernán Lombardi y el Director General de Relaciones Institucionales, Claudio Avruj.
“Es una manera de agradecer a este país tan hermoso, a su gente, por esta oportunidad que nos dio cuando vinimos de España, de trabajar y poder formar a nuestros hijos en escuelas y universidades públicas”, reflexionó Pedro Bello Díaz, presidente de la Federación de Sociedades Españolas de Argentina, organizadora del encuentro. Y sobre la cantidad de jóvenes que participaron de la propuesta, agregó: “Los inmigrantes ya estamos mayores y tenemos que dejar este legado para que nuestros hijos, nietos y bisnietos continúen con la cultura de hermandad entre España y Argentina ”.
Después llegó el turno del desfile. Los estandartes, las reinas de cada región, y los integrantes de unos 20 coros que luego interpretaron los himnos nacionales y algunas canciones tradicionales sobre el escenario.
Las gaitas, las palmas y el castañeo animaban la marcha. Cada tanto una pausa y un baile improvisado. Desde el escenario llegaban las bulerías y entre una cosa y otra la multitud que coreaba el verso que popularizó Manolo Escobar: “Que viva España”.
Siguieron las orquestas de gaitas, y la presentación de cada uno de los cuerpos de baile, con sus trajes y pasos típicos. La fiesta terminó entrada la noche, cuando hasta los más tímidos se animaron a la alegría del pasodoble, e improvisaron una pista de baile a cielo abierto.