El cablegate revela que, para EE.UU., el eje de la relación era evitar que Kirchner saltara al bando bolivariano
En secreto, los diplomáticos norteamericanos decían que los Kirchner no entendían "cómo funciona el mundo". Desconfiaban de su voluntad para investigar delitos financieros y se despachaban ampliamente sobre sospechas de corrupción.
Pero a lo largo de siete años de relación con el kirchnerismo, Estados Unidos se preocupó al extremo por desactivar conflictos, aun cuando le molestaran a rabiar algunas jugadas argentinas. Los cables filtrados por WikiLeaks empiezan a dejar en evidencia un motivo: el miedo casi obsesivo de que Néstor Kirchner y su esposa saltaran al bando bolivariano que comanda Hugo Chávez.
El factor Chávez aparece una y otra vez en los mensajes que remitía la embajada en Buenos Aires. También en las gestiones que hacían por el mundo los delegados de Washington.
Tom Shannon, el hombre de George W. Bush para América latina, lo dejó en claro durante una visita exploratoria a Madrid en mayo de 2008. Allí habló con el ex presidente José María Aznar sobre la Argentina. "Es importante que EE.UU. y España sigan activamente enrolados en mantener el diálogo con el gobierno argentino", relató el embajador en España, en la síntesis de esa conversación.
Aquí y allá, Shannon mostraba su preocupación por el lazo Kirchner-Chávez. "Espero que la Argentina haya aprendido la lección. Jugar con Chávez es una buena forma de prenderse fuego", le dijo a Aznar, en referencia a la decisión venezolana de nacionalizar una empresa de Techint, tomada días antes.
De lo mismo había hablado con el secretario general de la presidencia española, Bernardino León. A él le había admitido que su objetivo con la Argentina era "definir la relación bilateral sobre los intereses compartidos". Acababa de ocurrir la crisis por el caso Antonini (en la que Cristina Kirchner denunció una "operación basura" de Washington).
En un cable filtrado de la embajada en Madrid de 2006, un diplomático norteamericano consultaba a la vicepresidenta Teresa de la Vega sobre la posibilidad de que Kirchner se sumara al chavismo. Poco antes, Kirchner había comandado la Cumbre de la Américas, en Mar del Plata, en la que destrató a Bush y se derrumbó el proyecto del ALCA. "De la Vega dijo que Kirchner era un caso especial [...]. Sugirió que España puede influir sus acciones en una dirección positiva".
En febrero de 2007, desde Buenos Aires, la embajada reportó sus temores a que Chávez convocara un acto anti-Bush en Buenos Aires ("lo que impactaría negativamente en la relación"). Y añadió: "Desafortunadamente, es el tipo de gesto que debemos esperar de Kirchner". Pero aclaró que en los temas clave se puede mantener la cooperación "en una forma deliberadamente reservada".
Ya con Cristina Kirchner en la Presidencia, la embajada reportó en febrero de 2008 que la imaginaba "más cerca de seguir el camino de Lula que el de Chávez". Al año siguiente, el embajador Wayne informó a Washington que se había reunido con el canciller Taiana para preguntarle si el país iba a seguir el camino de expropiaciones iniciado por Chávez. Taiana lo tranquilizó: "Ni el Gobierno ni CFK, otros ministros o Néstor Kirchner quieren seguir a Chávez en eso". Y añadió que el gobierno "no está de acuerdo con lo que Chávez está haciendo".
La alarma por un giro bolivariano volvió en julio de 2009, tras la derrota electoral del kirchnerismo. Ya estaba Barack Obama en la Casa Blanca. La embajada alertó que era una posibilidad que el Gobierno se radicalizara al estilo chavista. A lo largo de ese año, la embajadora Vilma Martínez y otros diplomáticos le trasladaron la inquietud sobre la posible chavización argentina a los ex jefes de Gabinete Alberto Fernández y Sergio Massa, al sucesor de ellos, Aníbal Fernández, y a empresarios y banqueros.
Siempre llegaron a la misma conclusión. Los Kirchner no iban a saltar al bloque chavista: Estados Unidos sólo tenía que tener paciencia para soportar los desplantes.
LOS TEMAS CALIENTES
Lavado de dinero
Un cable de 2009 denuncia graves fallas en el control del lavado y reporta una supuesta operación financiera sospechosa de los Kirchner en paraísos fiscales.
Malestar de españa
Un funcionario de Zapatero transmitió a Washington en 2008 la inquietud de las empresas de su país por "el populismo y la corrupción" en la Argentina.
Espionaje
El consejero político de la embajada mencionó en un cable las sospechas de que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, lideraba un equipo de espionaje ilegal sobre opositores y periodistas. Aclara que no hay pruebas fehacientes. En otro cable se habla de operaciones de inteligencia sobre opositores.
Temor a una guerra
Tras las quejas argentinas por la exploración petrolera en Malvinas, este año el Departamento de Estado pidió a la embajada que le enviara datos sobre una posible ofensiva bélica del gobierno kirchnerista.