Especial por el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Araceli González y Gabriel Goity protagonizan una historia en la que el amor vence a los prejuicios. Ambos donaron sus honorarios para la Fundación Huésped.
Sabes por qué nos llevamos bien? Los dos somos del oeste. Ella de Ramos Mejía y yo de El Palomar”, dice Gabriel Goity sobre Araceli González. Y se entusiasma cuando el fotógrafo muestra la producción que ilustrará la nota. “Ahhh, somos un parejón. Si se animan los productores, hacemos desastres. ¿Vos conocés a alguno?”, tira el “Puma”. Y ella se ríe y dice que no, que en su celular no tiene ni un número. Los dos hablan con ese relajo del que le va bien, del que se puede dar el lujo de elegir más o menos el trabajo que quiere hacer.
Juntos, trabajaron sólo un par de meses en la segunda temporada del gran éxito de Los Roldán en 2005. Y ahora vuelven como pareja en la ficción y por una causa noble. Los actores protagonizan Sutiles diferencias , el nuevo programa de la Fundación Huésped por el “Día Mundial de la Lucha contra el Sida”; se verá por única vez hoy, a las 21.30, por la pantalla de El Trece.
Como sucedió en las anteriores ocho emisiones de este envío, los actores donarán la totalidad de sus honorarios y el canal hará lo propio con lo recaudado por venta publicitaria, que será destinado íntegramente a la institución.
En un restobar de Palermo, hablan de esta historia dirigida por Alberto Lecchi, de la posibilidad de ayudar con su trabajo de actores y de concientizar desde la televisión. Y, cada tanto, el “Puma” se entusiasma con la posibilidad de seguir trabajando con Araceli.
¿Qué sensaciones tuvieron al leer la historia de Marcelo Camaño y Marisa Quiroga? Goity : Pensé en la posibilidad de concientizar a través de un medio tan fuerte como la televisión y en un canal que está tan fuerte como El Trece. Creo que no estamos muy convencidos de la problemática. La enfermedad tuvo su gran momento de divulgación y ahora pareciera que no hay más sida. Y eso me da un poco de miedo. Mucho más cercana a la negación que a la prevención, nuestra sociedad mantiene todavía los tabúes y los miedos en torno a muchos temas; uno de ellos es la homosexualidad.
González : El miedo, muchas veces, funciona como un gran paralizante. Anualmente, además de los análisis de rutina, el de sida siempre despierta terror.
La prevención del contagio del VIH pareciera tener algunos supuestos. ¿Cómo se resolvió el hecho de hacer un programa, que tiene que ser entretenido y contar una historia, con la necesidad de dejar un mensaje? Goity : Ese fue uno de los desafíos. Estás contando una historia para la televisión; si te volcás demasiado a lo didáctico, no resulta entretenido. La trama está muy bien resuelta, con historias interesantes y con ciertas contradicciones en los personajes, que lo hacen todavía más ricos. Araceli y yo somos marido y mujer y a simple vista parecemos modernos y desprejuiciados. Pero no lo somos tanto cuando el tema nos toca de cerca y nuestro hijo se declara homosexual.
¿Les tocó de cerca la enfermedad? ¿Cuál fue la reacción? Goity : Yo perdí a varios amigos y hoy tengo otros que tienen el virus encapsulado. Claro que la viví de cerca. Gracias a Dios, avanzaron los cócteles que permitieron mejorar la calidad de vida. En los 80, fue terrible; se murieron muchos compañeros de trabajo y viví esas primeras sensaciones de no saber qué era esta nueva epidemia. La falta de información, el terror y el miedo hacen estragos. En aquellos años, se llegó a decir que era una enfermedad divina, como un castigo por haberse portado mal o algo así. El famoso “algo habrán hecho”, tan difundido en este país.
Ustedes tienen hijos pequeños y adolescentes. Desde el lugar de padres, ¿qué les movilizó contar esta historia? González : Hay una escena muy linda que hacemos con el “Puma”. Ahí nos damos cuenta de que los padres les presentamos a los hijos una forma de vida y que ellos también toman una elección, que no siempre coincide con la nuestra. Parece una obviedad, pero uno a veces no ve esas cosas. Me movilizó mucho el sólo hecho de pensar en esa madre, con un hijo homosexual que se enamora de un pibe con sida.
Goity : Como mensaje, queda el amor de esos padres, que vence todos los prejuicios. No ves rechazo sino contención. Y eso está bueno.
Araceli y el “Puma” están acostumbrados a participar en programas de gran audiencia y a ser caras buscadas para programas, obras de teatro y películas. Sin embargo, en este caso, aceptaron hacer este trabajo ad-honorem, sólo por las ganas de ayudar. Ella ya había participado en una campaña de lucha contra el cáncer de mama. Y él también da una mano cuando puede.
¿Le encuentran más sentido a su trabajo cuando tiene un fin como éste y pueden dar una mano? González : Es un compromiso como ser humano, más allá de nuestra condición de actores. La causa es justa y está bueno comunicarla desde mi rol de actriz. En los últimos días, mucha gente que vio la publicidad del programa me decía: “Qué bueno que estés haciendo esto para la Fundación Huésped”. Está buenísimo concientizar y que se puedan hacer cosas así; a través de una ficción, la gente puede asimilar el mensaje más fácilmente.
Goity : Me llena de orgullo poder colaborar con este programa. Lo prefiero mil veces a ir a una cena de gala, donde no me siento cómodo. Me hicieron un favor muy grande al invitarme. Tengo hijos chicos y quiero vivir en una sociedad mejor.