Llega al Río de la Plata un barco de superlujo en el que es posible adquirir la propiedad de un camarote
El que piensa que en materia de lujo está todo inventado se equivoca. La prueba llegará en pocos días a los puertos de Buenos Aires y Punta del Este, y se llama The World.
Es, nada menos, que el crucero privado más elegante del planeta. Sus habitaciones cuestan desde 800.000 hasta 7,7 millones de dólares, y los dueños de las residencias -así las llaman- deciden entre todos, junto con el capitán, por qué mares navegará esta increíble ciudad flotante.
Está claro que ser residente de The World no es para cualquiera. Este no es el típico crucero que ofrece paquetes vacacionales para toda la familia, con el buffet abarrotado de gente y las clases de aquagym en los piletones de cubierta. Ningún lugar común está invitado a este barco de 196 metros de largo, que cuenta con spa, librería, joyería, shopping, cine, un centro integral de deportes, seis bares, tres deli' s y cuatro restaurantes de cocina asiática, italiana y mediterránea.
Pero lo más novedoso del buque, que atracará en Punta el 9 de diciembre y el 14 en Buenos Aires, es que realmente pertenece a quienes compran los apartamentos. Sus 165 residencias fueron concebidas por diseñadores de vanguardia y son desde estudios hasta unidades de tres dormitorios, o fabulosos penthouses para una docena de personas. Todas han sido vendidas en su momento, pero varias están saliendo nuevamente al mercado, comercializadas en este punto del planeta por Terramar Christie's Great State.
La casa en el océano
Los potenciales clientes de estas latitudes tendrán la oportunidad de conocer en persona las exclusivas habitaciones. Para que quede claro el concepto, hay que tener en cuenta que éste no es un esquema de tiempo compartido ni un programa de renta de camarotes. Es como comprar una casa, pero en el océano. Y si el dueño decide no estar en el apartamento puede alquilarlo en forma particular desde US$ 1300 hasta 4750 la noche.
Actualmente, las residencias ocupadas pertenecen a 130 familias de 19 países, de las cuales el 85% son norteamericanos y europeos. Entre todos se reúnen con el capitán y diseñan el itinerario según sus propios intereses. Así, desde 2002, The World ha visitado 800 puertos de 140 naciones. Quien visite el sitio Web ( www.aboardtheworld.com ) verá que este año el barco estuvo en Medio Oriente, el Mediterráneo, Asia y Europa. Ahora mismo se encuentra en el norte de Brasil y, durante diciembre, fijará su proa en la Antártida, para que los primeros días de 2011 lo encuentren en Ushuaia.
Las excursiones en tierra, que en promedio duran dos días y medio, tienen un enfoque de cuidado medioambiental (el buque mismo tiene bajas emisiones contaminantes) y los pasajeros reciben bibliografía para devorar en la sobremesa antes del arribo a cada destino. Y por supuesto, cada dueño tiene la posibilidad de unirse al recorrido en el momento que desee. Por ejemplo: subir al barco cuando está navegando por las costas europeas y hacer el cruce oceánico hasta América del Sur. O tomar un avión hasta Buenos Aires, visitar la ciudad por unos días y luego embarcarse para conocer la Antártida. Los miembros de The World viven sabiendo que tienen su propio barco girando por los siete mares, los 365 días.
Según cuentan fuentes vinculadas con el crucero, lo interesante de The World es que se forma una auténtica comunidad de superlujo (beben cócteles por la tarde, juegan al golf y al tenis, pasan horas en el spa), que toma las decisiones en conjunto. Es curioso imaginar lo que debe ser una reunión de consorcio de los millonarios que viven en el buque. Quién sabe si terminan a los gritos, como siempre pasa entre vecinos, o si navegan armoniosamente, en sus habitaciones diseñadas, por los mares que ellos anhelan.