Esperan este verano récord histórico de autos a Uruguay
Por el paso fronterizo Gualeguaychú-Fray Bentos. El puente estuvo cortado los últimos 4 años por asambleístas entrerrianos. Un equipo de Clarín recorrió la ruta y relevó su estado. Hay pocos servicios por la falta de inversión y se prevén colas en la Aduana.
La zona es un hormiguero, pero hasta hace poco fue un lugar fantasma.
Estamos en el paso fronterizo entre Gualeguaychú y Fray Bentos, reducido al abandono en los últimos cuatro años. El corte de Arroyo Verde (“piquete” para los uruguayos) dejó sin vida a la zona y cortó uno de los ingresos más utilizados por los argentinos para veranear en Uruguay: pasaban por acá 340 mil personas . Ahora el sector es una romería, un flujo constante de autos ( casi 2000 los fines de semana largos, cifra récord) y camiones (más de 200 por día) que lo atraviesan sin pausa. Acá se escuchan los sellos de la burocracia: tanto Argentina como Uruguay tienen sus escritorios (no son más que escritorios) de Aduana y Migraciones. Uno al lado del otro, pegados. Sin computadores, con lapiceras bics; una postal de otro siglo.
La historia es conocida: en noviembre de 2006 vecinos de Gualeguaychú cortaron el puente como medida de protesta por la implantación –y su amenaza contaminante– de Botnia, la empresa finlandesa de celulosa, en Fray Bentos. El conflicto adquirió dimensiones homéricas. Los vecinos mantuvieron el corte cuatro años. Según estimaciones oficiales, entre 220 y 230 mil argentinos dejaron de venir por año. Ahora el panorama cambió. Para esta temporada se espera que lleguen unos 450 mil argentinos, entre un 6 y 7 por ciento más que en el verano 2010, cuando vinieron 400 mil.
Algunas cosas cambiaron –Botnia se llama UPM–, pero hay otras que perviven.
El conflicto es un hito, un tatuaje en la piel de este lugar.
Se escucha aún el murmullo de aquella pasión. “Hay heridas que no cicatrizan”, cuenta Dardo Páez, encargado del freeshop de la frontera (ver “Voy a contratar...”).
El lugar florece. “La actividad creció muchísimo. Tenemos un flujo con picos de 2000 autos que cruzan”, cuenta Leopoldo Cayrus, responsable de la Asociación Comercial de Fray Bentos. Cayrús atravesó días difíciles. Más de 300 mil personas pasaban por el puente antes del lío. Un ejército yendo a gastar. “Los daños fueron económicos y emocionales. Casi cinco años perdidos”, resopla. Cayrús parecía estar hundido en un mal sueño: veía pasar las horas pero no veía llegar ni un auto. Con las vacaciones vendrán más autos. Habrá más ingresos, pero también más demoras, porque los trámites migratorios son lentos: el cruce en esta zona tiene el ritmo cansino del trámite provincial. El papel oficial que permite el paso necesita de cuatro sellos, dos por país. Sin tecnología, habrá largas colas de espera. Y larguísimas filas de camiones, como los que ya hay por estos días. El paso fronterizo abierto genera un flujo de más de 200 por día. “En toda esta zona la infraestructura no existe. No hay un lugar para comer algo o para bañarse.
Nadie quiere invertir, por miedo a que vuelvan los cortes ”, dice, termo en mano, Harry Caetano, un camionero uruguayo de 34 años.
Animadas por la reapertura del puente, las estaciones de combustible de la zona de Fray Bentos ofrecen un descuento del 28 por ciento. En Uruguay el litro de súper cuesta 29 pesos (7 argentinos). Es un incentivo más para atravesar una ruta que supo ser la vía de acceso más frecuente para los argentinos que iban a Punta del Este.
La ruta 2, que es la que nace apenas se pasa la frontera y tiene un peaje llegando a Mercedes (50 pesos uruguayos), está en buen estado . Atraviesa pueblos (Cardona, Mercedes) y no tiene baches. Está limpia de cualquier corte.
Por Pablo Perantuono
Fray Bentos. Enviado especial