Crítica. Homenaje a L. Nono Con Manuel Zurría, Oscar Pizzo y Cuarteto Diotima: impecables.
El ciclo de música contemporánea del Complejo Teatral dedicó un concierto a Luigi Nono en el XX aniversario de su muerte, con el estreno local de su formidable cuarteto de cuerdas y, es probable que también en primera audición, dos obras para instrumento solista y cinta: Das Atmende Klarsein , por el flautista italiano Manuel Zurría, y ... sofferte onde serene ..., por el pianista italiano Oscar Pizzo.
Aunque habría que hablar de una Atmende Klarsein “parcial”. Lo que se oyó es solo la parte de flauta y cinta de la composición original, que incluye un coro con textos de Rilke y dura prácticamente el doble que esta versión. De todas formas, la parte para flauta y cinta se mantiene en pie. Es una flauta en cierto modo enmudecida, que transcurre casi en su totalidad en el plano de las “técnicas extendidas”, pero lo que hace Nono con eso es mucho más interesante de lo que hace el 90 por ciento de los músicos, entre otras cosas porque se maneja con un repertorio muy acotado de ruidos y sonidos que evita la dispersión y la forma de inventario, pero también por el mismo planteo de base. El instrumentista (excelente Zurría) acciona la cinta más o menos por la mitad de la obra; la cinta es una elaboración de los mismos materiales, lo que produce la sensación de una expresiva orquestación en tiempo real.
... sofferte onde serene ...
es una obra menos procedimental y más dramática; está dedicada al pianista Mauricio Pollini y cruzada por la tragedia (muertes en el seno de ambas familias, la de Pollini y la de Nono). Nono mismo habló de “un brusco viento de muerte” entre las serenas ondas venecianas, y ese trazo fúnebre se completa en la obra con un estremecedor repertorio de campanas. Quien tenga la versión de Pollini en el oído habrá notado un balance de sonido diferente en la ejecución de Pizzo, con la tapa del piano baja y con una posición ligeramente subordinada respecto de la cinta, como si el instrumento fuese aquí un comentario de la cinta y no al revés. La obra es ligeramente diferente, pero no menos actractiva, y el trabajo pianístico de Pizzo fue impecable.
El cuarteto Fragmente-stille, am Diotima fue el gran momento de la noche, si no del ciclo entero. La ejecución estuvo en inmejorables manos: el cuarteto Diotima de Francia (ya conocido en este ciclo), consagrado a Nono y su obra desde el nombre. La obra es fascinante; es como si volviese sobre la tradición del cuarteto en una condensación extrema. Las frases son suspiros; transcurren entre amplias bolsas de silencio, aunque “bolsas” no sería la palabra más adecuada para describir un silencio tan palpitante y una tensión tan sostenida. Las variaciones son microscópicas; sin embargo, no hay una única nota que no parezca movida por un profundo y reconcentrado impulso lírico.
Ficha
Homenaje a Luigi Nono
Interpretes Oscar Pizzo, Manuel Zurría, Cuarteto Diotima sala Casacuberta, martes 23.