Ledesma sostiene que será más valioso cómo se desempeñen Los Pumas frente a Irlanda que en el resultado que obtengan el próximo domingo.
DUBLIN.- Nada más acertado para describir esta ciudad tras el primer contacto que la expresión popular de que "en Irlanda hay un pub en cada esquina". Los bares, como el Trébol o la cerveza, son una de las insignias irish por excelencia. No varían las costumbres si es domingo o día de semana. Muchos de ellos ajenos a la crisis financiera que acecha a una economía en tensión con los demás países de la eurozona, los pubs irlandeses se ven concurridos a toda hora. Desde la céntrica George Street, por ejemplo, se pueden ver grupos de amigos distendidos tomando unas cervezas contra la ventana. Del lado exterior se destaca un gran afiche verde con la imagen de Brian O'Driscoll y una leyenda en letras blancas: "Ireland vs. Argentina on our big screens".
La señal de que esta ciudad respira mucho rugby es inequívoca. Hasta aquí se trasladaron los Pumas ayer desde Montpellier, donde sufrieron una ajustada, pero inapelable caída ante Francia. El test en el Stade de la Mosson niveló la gira europea en una victoria (el anterior fin de semana, ante Italia, en Verona) y una caída (9-15 ante los galos). Con estos antecedentes, en el horizonte del seleccionado argentino comienza a asomar con nitidez el último compromiso de esta ventana: el choque del próximo domingo frente a Irlanda.
El día del traslado incluyó descanso para los jugadores argentinos, que se instalaron en el hotel Burlington cerca del mediodía con la intención de dejar atrás los dos compromisos iniciales y encarar el choque del domingo próximo, que cierra esta última gran excursión previa a la Copa del Mundo de Nueva Zelanda 2011, sobre todo, con la mente puesta en mejorar la producción de juego.
Así vislumbra el encuentro en el Aviva Stadium el hombre con más experiencia en este seleccionado, Mario Ledesma: "Comparando el partido de la semana pasada con Italia, creo que ante Francia se vio otra cosa", analiza el hooker del seleccionado, con 76 caps en sus hombros.
-¿Qué balance hacés de la gira hasta acá?
-Mirá, contra Italia se tenía que ganar sí o sí, jugando como sea. Ante Francia, quizá la presión era menor: ellos tenían la sed de revancha de lo de junio (goleada argentina 41-13 en el estadio José Amalfitani) y eran locales. Pero en el segundo tiempo hicimos las cosas que queríamos, como tomar la iniciativa, por ejemplo. Pese a la derrota, creo que hay muchas más cosas positivas para rescatar que en el primer partido.
-¿Qué creés que le faltó al equipo para ganar?
-Faltó poco. En los momentos importantes no pudimos marcar puntos y ellos, sí. Por ejemplo, armábamos secuencias de diez fases y progresábamos en el campo, pero no concretábamos en el in-goal. Esto es así, estamos construyendo... el primer partido fue más o menos, el segundo un poco mejor. Esperemos que ante Irlanda sea mejor todavía.
-¿Cerrarían la gira positivamente si ganan acá en Dublín?
-Proyectando hacia el Mundial, hay que pensar más en cómo jugamos que en si le ganamos o no a Irlanda. El partido a ganar sí o sí era Italia, y no es por ser mezquino. Si le ganamos a Irlanda, terminaríamos bárbaro, pero tenemos que enfocarnos en el juego.
-¿Y qué debe mejorar el equipo de lo que mostró en los dos primeros partidos?
-Para imponerse a Irlanda va a ser clave el tema de la iniciativa. Ahí, el que la asume tiene todo: cancha, pelota, todo. No es un poco y un poco... Si tomás el control podés dominar y dictar el ritmo del partido. No hay que concedérsela como hicimos ante Francia.