Esta semana se cumplirá un mes de la muerte de Néstor Kirchner. Sin embargo, las consecuencias políticas que provocó su desaparición transmiten la sensación de que su deceso hubiera ocurrido mucho tiempo atrás.
Cristina Kirchner gobierna conmovida por la muerte de su esposo. No es una viuda común y no ha podido elaborar el duelo. Se le nota. En cada acto lo menciona y con ello llega el llanto contenido. Se mezclan en eso la utilización política pero también el dolor.
Sin embargo, el mayor impacto, al menos en los efectos públicos, parece ocurrir en las filas de la oposición. Como le sucede al oficialismo, la oposición también perdió a su gran ordenador. Kirchner conseguía lo que por sí solos los dirigentes antikirchneristas no lograban: estar juntos y unidos por un objetivo. Hasta la muerte del ex mandatario el objetivo central opositor era luchar para desplazarlo del poder. Hoy el objetivo de varios de los integrantes del conglomerado antikirchnerista es cómo hacer para evitar la desintegración en la que han ingresado, tal vez, por la desaparición de aquel gran ordenador de la política local.
El Congreso entra en su fase final de sesiones ordinarias. Entre pasado mañana y el miércoles decidirán si se podrán sesionar para tratar de aprobar algunas de las iniciativas que quedan pendientes. En la Cámara de Diputados el pronóstico es reservado. Hoy son pocos los que vaticinan un cierre de año legislativo con los proyectos impulsados por la oposición aprobados. Permanecen en suspenso en algunas de las cámaras iniciativas importantes como la normalización del Indec, el freno a los superpoderes y la reforma del Consejo de la Magistratura, sólo por mencionar algunos.
La atención también estará, necesariamente, en el futuro de los precios. Cuanto más cerca del fin de año estemos más presión habrá sobre la inflación. Los gremios, muchos de ellos enrolados en el kirchnerismo, están pugnando por el pago de sumas fijas antes de fines de año. El Gobierno estudia una seria de medidas para otorgar una ayuda extraordinaria a los jubilados, una de las medidas que se podrían anunciar en las próximas semanas como parte de un paquete de estímulo. El antídoto para contener una escalada inflacionaria será el pacto social que ensaya Cristina Kirchner y ejecuta Julio De Vido en sus negociaciones con los empresarios y con la CGT de Hugo Moyano.
Se desconoce aún el impacto en el Gobierno de las revelaciones sobre la investigación judicial de los correos electrónicos de Ricardo Jaime, ex secretario de Transporte de Néstor y de Cristina Kirchner. El nerviosismo debe estar ganando espacio en la cima del poder. Allí se revelan nombres de empresas que aparecen como intermediarias de operaciones millonarias del Gobierno, decenas de millones de euros con asignación, al menos, sospechosa, y nombres de empresarios que contribuyeron para que Jaime pudiera construir su vida cargada de ostentación.