Para los británicos, mejor Guillermo que Carlos como rey
El príncipe, relegado por su hijo en los sondeos
LONDRES.- ¿Rey Carlos o rey Guillermo? Las campanas de bodas reales han vuelto a inflamar el debate sobre si el príncipe Carlos debería hacerse a un lado para permitir que su hijo Guillermo, más popular, sea rey.
A juzgar por los resultados de las encuestas difundidas ayer por varios medios de Gran Bretaña..., sí. La mayoría de los británicos cree que su hijo sería mejor monarca.Muchos están impulsando la idea de una abdicación mientras el país hierve con la noticia del anuncio del compromiso de Guillermo con su novia desde hace años, Kate Middleton. Argumentan que la posición de Carlos sufrió un daño irreparable cuando colapsó su matrimonio con la princesa Diana y se hicieron públicos los sórdidos detalles de su relación amorosa con Camilla Parker Bowles.
Otros dicen que Carlos, a los 62 años, es demasiado viejo para iniciar un reinado eficiente después de que muera su madre, la reina Isabel II. Y se trata de un tema que trasciende la teoría: la reina tiene 84 años, aunque aparentemente goza de excelente salud.
No hay dudas de quién ganaría un concurso de popularidad entre el maduro príncipe, que se ha ganado el distanciamiento y el rechazo de muchos británicos, y el carismático joven que a muchos les recuerda a su fallecida madre, Diana. Y Camilla, con quien Carlos se casó ocho años después de la muerte de Diana, no es querida por el público, mientras que la prometida de Guillermo goza de gran popularidad.
Según tres sondeos publicados ayer en Londres, la mayoría de los ingleses prefiere que el príncipe Guillermo sea el próximo rey de Inglaterra, y no su padre.
Según la encuesta realizada para el diario The People , el 49% de los británicos desea que Guillermo y su futura mujer ocupen el trono, contra sólo un 16% que prefiere a Carlos y Camilla.
Por otro lado, un sondeo elaborado para The Sunday Times arrojó que el 56% de los ingleses considera que Guillermo sería un mejor monarca, contra un 15% que cree que su padre, el príncipe Carlos, sería la mejor opción.
Por último, una encuesta realizada por News of the World arrojó que el 55% de las personas consultadas quisiera que Guillermo sucediera en el trono a la reina Isabel II. Además, el sondeo indicó que el 64% de los británicos piensa que la pareja de Guillermo y Kate es mejor para el futuro de largo plazo de la monarquía británica que la de Carlos y Camilla.
Los británicos no muestran mucha simpatía por la última esposa del príncipe. Algunos la siguen considerando "la otra mujer" del malogrado cuento de hadas de Carlos y Diana. Y la afirmación de Carlos, hecha en una entrevista televisiva con un canal de televisión norteamericano que se emitió el viernes pasado, de que algún día Camilla podría adoptar el título de reina (algo a lo que muchos británicos se oponen) ocupó la tapa de los tabloides británicos el fin de semana.
Expertos constitucionalistas como el profesor y autor Vernon Bogdanor señalaron que, aun cuando Carlos fuera extremadamente impopular, no existen medios fáciles para alterar la línea de sucesión, que no fue diseñada para seguir los vaivenes de la opinión pública ni para responder a los caprichos de los editores de tabloides.
Sin precedente
En la historia moderna británica, no hay precedente de que un potencial rey legítimo se hiciera a un lado o fuera pasado por alto para que su hijo pudiera acceder al trono.
"La gente suele hablar de esa posibilidad, pero vivimos en una monarquía parlamentaria y cualquier acuerdo destinado a cambiar la línea de sucesión tiene que pasar por el Parlamento, no sólo en el Reino Unido, sino también en otros, como el de Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, etcétera", dijo.
"No se puede simplemente decidir saltear una generación", añadió, y sostuvo que alterar la sucesión debilitaría el principio de la monarquía constitucional, que se basa en el concepto de que determinar quién asciende al trono no es un tema de elección individual.
"Hacerlo plantearía el argumento de quién está mejor equipado para encabezar el Estado, argumento que está descalificado por el hecho de que tenemos una monarquía constitucional", añadió, y señaló que cuando el rey Eduardo VIII abdicó en 1936 para poder casarse con Wallis Simpson, una divorciada norteamericana, esa decisión requirió la aprobación del Parlamento.
Las actuales reglas de sucesión se basan en una serie de cambios constitucionales de los siglos XVII y XVIII, incluida una ley de derechos de 1689 y un Acta de Acuerdo de 1701 que, entre otras cosas, confirman el papel del Parlamento en lo referido a la línea sucesoria.
No hay duda de que los editores de los populares tabloides británicos preferirían tener un rey joven con una reina chic y fotogénica, pero la decisión no está en sus manos, aun cuando se encarguen de difundir encuestas que sugieren que Guillermo es "el elegido del pueblo".
Si la reina quisiera que el trono pasara directamente a su nieto en vez de a su hijo, las reglas de sucesión implican que no tendría el poder para concretar unilateralmente su deseo. Esa decisión involucraría los dominios británicos -lugares tan diversos como Canadá y las islas Tuval del Pacífico-, donde la reina es la cabeza de Estado nominal. Cualquier cambio de los procedimientos de sucesión tendría un impacto directo en esos dominios, porque significaría que Guillermo, y no Carlos, sería el próximo que asumiría el papel de jefe de Estado nominal.
No obstante, algunos británicos creen que la monarquía ganaría nuevo vigor cuando acabe el reinado de Isabel con un joven rey que no ha sido mancillado por el escándalo.
"Guillermo sería un rey mucho mejor", dijo la asistente social Kayla Healey, de 25 años, que vive en Brighton. "Entiendo que la ley de sucesión es una tradición muy antigua en nuestra monarquía, pero en estos tiempos modernos tiene más sentido tener una sucesión moderna."
Como muchos, Healey piensa que la vida personal de Carlos ha manchado su reputación y ha planteado dudas sobre su capacidad para ser rey.
"Carlos hizo demasiados desastres", dijo. "Quiero decir: recuerden lo que le pasó a la pobre Diana. Simplemente, no creo que tenga la cabeza bien puesta".